Segundo día en Los Ángeles: Observatorio Griffith, Santa Mónica, Venice Beach y Malibú

Los Angeles

Era el segundo y último día completo en Los Ángeles y aún nos quedaban cosas por hacer. De las visitas del día anterior no podíamos decir que nos hubiéramos llevado una imagen muy buena de la ciudad, pero teníamos que pasar el día y todavía nos quedaban lugares para visitar, así que, mentalizados a pasarnos el día haciendo caravana, empezamos la tanda de visitas. El primer punto en la agenda del día eran las famosas letras de Hollywood. Estas letras formaban parte de una campaña publicitaria de una urbanización, Hollywoodland, que se quería construir en la montaña. Parece ser que el proyecto no salió adelante, pero estas letras llegaron a ser tan conocidas que se salvaron y ahora son todo un símbolo de la ciudad. En internet hay mucha información sobre cómo llegar al punto más cercano posible a estas letras, y desde qué lugar se ven mejor, pero tampoco sé si es del todo fiable. Yo os cuento lo que acabamos haciendo nosotros.

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Nuestro navegador indicaba como punto de interés un mirador debajo del famoso cartel, y para allá que pusimos rumbo. Pero la ruta hacia este mirador pasa por el centro de una urbanización, y por el aspecto de las casas de cierto nivel. Y los vecinos, hartos del tráfico de coches arriba y abajo en busca de las letras, en un punto han cortado la calle, bajo amenaza de multa si se pasaba sin permiso. Y nosotros, que somos muy obedientes, dimos media vuelta. Nuestra guía decía que un buen punto desde el que ver el cartel era el Observatorio Griffith, así que cambiamos el destino en el navegador y para allá que fuimos.

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El observatorio Griffith está en lo alto de una montaña, enfrente de donde están las letras, rodeado de un parque enorme al que vimos que iba la gente a pasear y a hacer deporte. La carretera va subiendo hasta llegar a la puerta del observatorio, donde hay una explanada bastante grande para aparcar el coche (gratis, toda una novedad). Las letras se ven de lejos, pero se ven bien (ved la foto anterior). Pero no sólo tenemos una buena vista del cartel de Hollywood sino de toda la ciudad. Había gente pero tampoco era exagerado, y podías pasear tranquilamente por allí. Supongo que se debe poder entrar en el observatorio, pero ni lo intentamos. Tras plantar el trípode y hacer unas cuantas fotos nos fuimos, que queríamos hacer muchas cosas.

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La segunda parada fue la playa de Santa Mónica. El día anterior nos habíamos quedado con las ganas, ya que llegamos de noche y no nos valía la pena quedarnos. Aparcamos el coche en el aparcamiento público (12$ y el coche se puede quedar todo el día) y empezamos a pasear. En el muelle de Santa Mónica termina la mítica ruta 66, que iba de Chicago a Los Ángeles, y así nos lo hace saber un cartel que encontramos justo en la entrada. En Santa Mónica, aparte de unas playas grandísimas donde en teoría tenía lugar la mítica serie “Los vigilantes de la playa”, hay en el muelle un pequeño parque de atracciones y varias tiendas y restaurantes.

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No os esperéis gran cosa, realmente lo que hay es lo que veis en las fotos. Desde la playa de Santa Mónica a la de Venice se puede ir paseando o en bicicleta, por una vía completamente plana y asfaltada. Es un paseo agradable y curioso, porque parece mentira cómo dos playas tan cercanas pueden ser tan diferentes. Y es que mientras que Santa Mónica se ve una playa de cierto nivel adquisitivo, en Venice encontramos a la gente más colgada de todo Los Ángeles.

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Después de comer una hamburguesa cada uno por 20$ volvimos a coger el coche, y es que nos quedaba otra localización “friki” que queríamos ver, la casa de Charlie Harper de “Dos hombres y medio”. Malibú está saliendo de Los Ángeles hacia el norte, por la Pacific Coast Highway, la autopista que, bordeando la costa, nos lleva hasta San Francisco (y que haríamos a la vuelta). Malibú también nos decepcionó un poco. Las casas deben ser espectaculares, pero desde la carretera sólo se ven puertas de garaje una junto a la otra, sin ningún tipo de jardín ni de entrada. Es decir, que cuando sales por la puerta de casa lo primero que te encuentras es el tráfico de la autopista. Pero está claro que el encanto de estas casas está en la parte que no se ve. Pudimos aparcar el coche en un aparcamiento público (de nuevo pagando) y paseamos por el pequeño muelle de Malibú. Y desde allí pudimos ver esto.

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Por la parte delantera las casas no tienen ningún interés, pero por detrás es otra cosa.

En Malibú no hay absolutamente nada que hacer, así que deshicimos el camino y volvimos a Venice Beach. Otra vez tuvimos que dejar el coche en un aparcamiento público (aparcar en la calle en Los Ángeles creo que directamente es imposible), y se confirmaba que nos habríamos gastado más dinero en Los Ángeles en aparcamientos que en gasolina.

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Allí nos reconciliamos un poco con la ciudad. Nunca habíamos visto tal cantidad de gente diferente, extraña y colgada como en esta playa. Como os decía antes, parece mentira que el ambiente sea tan diferente al de Santa Mónica, y eso que están cerca. Pasear por el paseo de Venice observando las tiendas, las paradas que hay a lo largo de todo el paseo y sobre todo la gente que va es todo un espectáculo.

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Nos gustó tanto que el último día en la ciudad, cuando ya regresábamos después de haber hecho toda la ruta, decidimos pasarlo allí. Si vais no dejéis de ir a comer o tomar algo a “The sidewalk cafe & sports bar”. Las raciones son enormes y la comida muy buena.

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Ese día nos quedaba poco por hacer. Fuimos conduciendo por Beverly Hills, sólo para decir que lo habíamos visto y sin bajar del coche, y por la noche fuimos a cenar a Hollywood Boulevard, porque nos hacía gracia ver la calle con todas las luces encendidas (y donde tuvimos que volver a pagar aparcamiento, esta vez $15. Esto era un no parar)

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Aprendimos una cosa y es un consejo que os doy: evitad las autopistas y circulad por el centro de la ciudad. En teoría yendo por autopista llegaréis más rápido a los lugares (la extensión de Los Ángeles es de 71km de punta a punta) pero nuestra experiencia es que es mentira. Las autopistas están casi permanentemente colapsadas, sea la hora que sea, y puestos a hacer caravana mejor hacerla por el centro de la ciudad, donde al menos veréis algo, que en medio de la autopista, donde solo vais a ver coches y bloques de hormigón.

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Conclusión: ¿me gustó Los Ángeles? No. ¿Volvería? No. ¿Vale la pena? Depende. Si tu vuelo llega a LA y tienes tiempo, dedica a ella un día o dos, no más. Si tienes pocos días o tu vuelo llega a otra ciudad, puedes saltarte Los Ángeles sin ningún tipo de remordimiento.

Al día siguiente comenzaba nuestro verdadero road trip .

2 Replies to “Segundo día en Los Ángeles: Observatorio Griffith, Santa Mónica, Venice Beach y Malibú”

  1. Viajar code: Verónica

    La te causó la misma sensación que a mi xDD
    Para mi el motivo de ir es Warner y universal….el resto…pfff.
    Nosotros para el cartel no nos hizo pasar por la urbanización, creo que estaba un poco mas arriba. Supongo que depende de por donde accedas…

    Un saludo

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    • Sandra Post author

      Me lo había dicho mucha gente y todos tenían razón, LA es feo!! Igual si vives allí y te adaptas al ambiente de la ciudad es otra cosa, pero turísticamente deja mucho que desear, más sabiendo lo que viene después, una vez coges la carretera!

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