El barrio judío de Praga

Si hay algo que atrae a montones de turistas a Praga, a parte del puente de Carlos, es su barrio judío.

Antes de nada debo hacer una advertencia. No esperéis encontraros un barrio al estilo del Call de Girona o Barcelona, con calles estrechas y sinuosas. Quizás en su día fue así, pero actualmente el barrio judío de Praga está formado por calles anchas y luminosas, donde se concentran una gran parte de los comercios de lujo de la ciudad, y las sinagogas, lo que hay que visitar verdaderamente en el barrio.

El barrio está en el distrito 1, en la parte superior izquierda de Stare Mesto o Ciudad Antigua.

La visita empieza en la Plaza de Franz Kafka, que debe su nombre a que allí se encuentra la casa natal del escritor.

Plaza Franz Kafka

Desde aquí empieza un recorrido a través de las seis sinagogas que aún quedan en la ciudad, así como el antiguo cementerio, sin duda un lugar lleno de encanto. Debéis tener en cuenta que para entrar en las sinagogas es necesario pagar entrada, en todas. Nosotros compramos el billete en una tienda ubicada justo al lado de la sinagoga Maisel. El precio para las seis sinagogas y el cementerio es de 480 coronas por persona (unos 18€). A eso hay que añadirle 40 coronas (1,5€) si queréis hacer fotos en el cementerio (en el interior de las sinagogas no está permitido). No podéis comprar entradas para una sinagoga sí y la otra no, van todas en el mismo billete a excepción de la Vieja-Nueva Sinagoga, la más antigua aún en funcionamiento de Europa, y para la que sí debéis comprar entrada a parte. En las 480 coronas ya he sumado también el precio de la entrada.

La primera de las sinagogas que visitamos fue la Sinagoga Maisel, sencilla pero bonita. No tengo fotos del interior, así que deberéis conformaros con estas dos, una de la fachada y otra del jardín de la entrada.

Sinagoga Maisel

Sinagoga Maisel

En su interior podremos ver una colección de objetos judíos tales como libros, objetos de decoración, telas…

De aquí nos fuimos a la Sinagoga Española, un poco más apartada del resto pero no excesivamente lejos. No lo he dicho antes pero todo el barrio judío se puede visitar tranquilamente a pie, las distancias entre sinagogas son muy cortas.

Una estatua de Kakfa nos da la bienvenida a la entrada de la sinagoga.

_DSC0390

La Sinagoga Española debe su nombre a que su decoración recuerda la Alhambra de Granada. A mí fue una de las que más me gustó. En su interior podemos ver una exposición sobre la vida de los judíos de la ciudad, con planos del antiguo barrio y cómo era antes de su remodelación.

Sinagoga Española

El resto de sinagogas están muy juntas entre sí. La entrada al cementerio se hace por la Sinagoga Pinkas (de la que no tengo fotografías). Aquí es donde podemos encontrar mayor aglomeración de gente. Creo recordar que aquí también podemos adquirir los billetes para visitar las sinagogas, si no lo hemos comprado ya. De la sinagoga no tengo fotos pero del cementerio tengo unas cuantas. Tenía que amortizar las 40 coronas que me hicieron pagar.

_DSC0395

_DSC0398

Se calcula que hay unas 10.000 personas enterradas en este cementerio, que ocupa una porción más bien escasa de terreno. Es por esto que las lápidas están todas amontonadas y torcidas. Los cuerpos están enterrados “por capas”, uno encima del otro, y eso hace que las lápidas se vayan removiendo.

_DSC0405

No podemos pasear entre las lápidas pero un camino perfectamente señalizado nos indica por dónde debemos ir.

_DSC0408_2

_DSC0410

_DSC0415

He visitado unas cuantos cementerios durante mis viajes pero este es sorprendente.

_DSC0422

Desde el cementerio accedemos directamente a la Sinagoga Klausen, de la que una vez más no tengo fotos. Y la última sinagoga que visitamos fue la Vieja-Nueva Sinagoga, la más antigua aún en funcionamiento. En esta fue la única en la que obligaron a Cesc y a mi padre a ponerse una kipá antes de entrar.

_DSC0424

Con esta pongo fin a la serie de entradas sobre Praga, una ciudad que me encantó y que se ha ganado la fama de ser una de las ciudades más bellas de Europa (llena de turistas, eso sí). Pero bella, al fin y al cabo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.