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La Mezquita Azul impresiona

jul 2, 2014   //   by Sandra Moscoso   //   Turquía, Viajes  //  No Comments

Estambul

Estaba relatando nuestro segundo día en Estambul, el primero completo, y me había quedado con la visita al Palacio Topkapi, que nos ocupó toda la mañana. Al salir nos dirigimos a la Mezquita de Sultan Ahmet, o Mezquita Azul, a ver si aprovechando la hora de comer podíamos entrar sin tener que hacer demasiada cola. Y tuvimos suerte, ni era la hora del rezo ni había demasiada gente.

La Mezquita Azul se encuentra en la plaza de Sultanahmet, justo enfrente de Santa Sofía y mirándose una a la otra, como haciendo una competición por ver qué edificio es más bello. Yo no sabría por cuál decidirme. El acceso para turistas está por la parte de atrás del templo. Tenemos que cruzar el patio interior y acceder por una puerta lateral. No sufráis, está perfectamente señalizado.

Cuando llegamos encontramos un maniquí con estas pintas avisándonos, a las mujeres, que debemos ser decorosas con nuestro vestuario. Si no lleváis pañuelo o consideran que enseñáis demasiado las piernas (y esto también vale para los pantalones demasiado ceñidos) a la entrada os proporcionarán algo con lo que cubriros.

Estambul

La entrada es gratuita y tampoco revisan las bolsas, simplemente vigilan que el vestuario sea el adecuado y que os quitáis los zapatos. Y ahora sí, pudimos acceder al interior de la Mezquita Azul. Impresionante.

Estambul

Fue construida entre 1609 y 1616 por orden del Sultán Ahmet I (de ahí su nombre), y es la única que tiene seis minaretes, lo cual provocó no poca polémica ya que se decía que pretendía rivalizar con la Meca. El interior está recubierto por más de 20.000 azulejos de Iznik en los que predomina el color azul.

Estambul

Aunque entramos en hora que supuestamente no era de rezo, sí que había hombres rezando.

Estambul

En la foto inferior vemos el punto a partir del cual los turistas no pueden pasar, aunque como en todos lados, siempre hay gente que parece no entender lo que dice en los carteles (y eso que están escritos en varios idiomas).

Estambul

No debemos olvidar que estamos entrando en un templo sagrado y por tanto debemos respetar sus normas. Si no nos gustan, somos libres de no acceder y deleitarnos con la contemplación del edificio por fuera, que es igualmente majestuoso.

Estambul

Estambul

Al salir de aquí nos dirigimos a otro punto igualmente turístico y que, a poco que podáis, os recomiendo que no os perdáis: Yerebatan Sarnici, la Basílica Cisterna. El precio de la entrada es de 10 liras turcas y está a dos minutos de Santa Sofia y la Mezquita Azul, así que podéis aprovechar el mismo día para hacer las dos (o las tres) visitas.

Estambul

Se trata de un antiguo depósito de agua mandado construir por Constantino y formada por 336 columnas divididas en 12 filas. La calma que se respira en su interior y la iluminación hacen de esta una visita muy agradable y sorprendente.

Estambul

Estambul

Estambul

Aunque sin duda lo que más llama la atención de los visitantes son estas dos cabezas de Medusa, situadas en la base de columnas, y que demuestran que cualquier material era bueno para la construcción de la cisterna.

Estambul

Estambul

Ahora sí, nos habíamos ganado una pasada por el hotel y descansar un poco antes de volver a salir, a la hora en la que para mí Estambul se vuelve mágica: el anochecer. Y es que cuando se pone el sol y los edificios se empiezan a iluminar, la ciudad adquiere otro cariz.

Estambul
En esta foto podemos ver la Torre Gálata imponiéndose por encima de los tejados cuando empieza a oscurecer.

La zona de embarcaderos alrededor del Puente de Gálata se llena de vida, de propios y ajenos paseando, contemplando la otra orilla o buscando un lugar donde cenar en los incontables restaurantes que se alojan a ambos lados del puente.

Estambul
Aquí podemos ver Yeni Camii, la Mezquita Nueva.

Estambul
Y aquí el Palacio Topkapi iluminado.

Y por último otra de las imágenes típicas de Estambul, los pescadores que se amontonan a lo largo del Puente de Gálata, pescando todavía no sé exactamente qué.

Estambul

Como podéis ver, en un día completo y bien aprovechado pudimos visitar algunos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.

En el corazón de la corte otomana: el Palacio Topkapi

jun 23, 2014   //   by Sandra Moscoso   //   Turquía, Viajes  //  2 Comments

Si el día anterior lo terminamos cerca del Palacio Topkapi es ahí precisamente donde queríamos empezar nuestro segundo día de visita en Estambul. Las visitas del segundo día las dividiré en dos entradas, pues tengo tantas fotos (y las que he descartado) que me quedaría una entrada larguísima.

Estambul

Nuestra intención era acercarnos al Palacio Topkapi a primera hora de la mañana porque nos habían dicho que las colas que se formaban eran bastante considerables. Y he dicho era porque no acabó siendo así…¡nos equivocamos de cola! Accedimos al recinto del Palacio por una entrada cercana a los Jardines Gülhane y en la primera cola que vimos nos pusimos. Tras más de media hora de plantón y sin haber avanzado demasiado se me ocurrió acercarme a las taquillas a chafardear y descubrí, asombrada, que estábamos haciendo cola para los Museos Arqueológicos (a los que no fuimos). ¡Menudo chasco! Desde ese momento cada vez que íbamos a algún sitio uno de los dos se aseguraba que estábamos en la cola correcta.

Estambul

Preguntamos a un guardia de seguridad, que nos confirmó que para acceder al Palacio Topkapi debíamos seguir una calle para arriba que nos llevaría hasta la entrada. Cuando llegamos allí pudimos comprobar, desolados, que la cola era larguísima. Pensar que habíamos perdido un tiempo precioso nos dio mucha rabia, pues habíamos llegado bastante pronto y en todo ese tiempo hubiéramos podido avanzar bastante, pero el plan del día era Topkapi y si nos íbamos nos desmontaba un poco la planificación, así que nos resignamos y nos pusimos a hacer cola, otra vez.

La entrada al palacio cuesta 30 liras turcas y otras 15 más si se quiere visitar el harén. Las entradas para el harén se pueden adquirir una vez dentro del palacio. Aquí debo avisaros de que, a parte de las taquillas, para la venta de las entrada hay unos cajeros automáticos, cuyo uso es muy fácil, y en los cuales con la tarjeta de crédito podréis adquirir las entradas para el Palacio (no el harén). Cuando lleguéis os recomiendo que echéis un vistazo a estos cajeros ya que la cola suele ser mucho más corta.

Estambul

Ahora sí, por fin conseguimos entrar. También debo advertiros que no me dejaron entrar con el trípode y tuve que dejarlo en los puestos de seguridad de la entrada (porque tendréis que pasar por un puesto de seguridad como el de los aeropuertos). Supongo que es para que la gente no plante el trípode en medio de alguna sala y entorpezca las visitas, porque dejaban entrar otro tipo de objetos “contundentes” como paragüas o bastones.

Estambul

El Palacio Topkapi fue la residencia imperial desde el reinado del sultán Mehmet II (1451-1481) hasta el de Mahmut II (1808-1839), tras el cual los sultanes trasladaron su residencia al Palacio Dolmabahçe. El recinto, porque más que un palacio es un recinto, está estructurado en cuatro patios alrededor de los cuales se encuentran las diferentes estancias que ocupaba el sultán y su corte, tanto los edificios públicos como sus habitacions privadas. El primer patio es donde están las taquillas y se hace la cola de entrada, el segundo patio era el escenario de las ceremonias públicas, el tercer patio era el centro de la zona privada y el cuarto patio era de uso exclusivo del sultán.

Estambul
Las vistas sobre el Bósforo desde los jardines del palacio son espectaculares.

En el tercer patio se encuentra el Tesoro, unas estancias que acogen una de las mejores colecciones de objetos de lujo del mundo. Pero la cola para acceder al Tesoro era la de la foto inferior, así que a pesar de perdernos una de las partes más importantes del palacio, decidimos no entrar.

Estambul

Al resto de pavellones se podía acceder fácilmente, sin hacer colas, y pudimos contemplar unas magníficas estancias al más puro estilo de “Las mil y una noches”.

Estambul

Estambul

Estambul

Como podéis ver por las fotos la cantidad de gente que había en el recinto era algo serio, yo creo que todos los turistas de Estambul estaban aquel día en el Topkapi.

Estambul

Este que veis en la foto inferior es el Quiosco de Bagdad, erigido para conmemorar la toma de la ciudad de Bagdad por el sultán Murat IV.

Estambul

Estambul

Estambul

Estambul

Por último visitamos el harén, seguramente la parte que más curiosidad nos despierta. Como he dicho antes la entrada se compra a parte, cuesta 15 liras turcas y la taquilla está junto a la puerta de acceso.

Estambul

Quizás porque era la parte que más ganas tenía de ver fue la que me decepcionó. Ya sé que los harenes están construidos “de cara hacia dentro” pero esperaba encontrar unas habitaciones más lujosas alrededor de un magnífico patio, teniendo en cuenta que era el lugar destinado a alojar las mujeres del sultán, incluída su madre. Por el contrario, sólo vimos habitaciones algunas muy pequeñas y un patio bastante feo.

Estambul

Estambul

Estambul

Estambul

Este es el patio alrededor del cual se organiza el harén. Como podéis ver no tiene nada del otro mundo.

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Con esto terminamos nuestra visita al Palacio Topkapi. Después de aquí fuimos a la Mezquita Azul, donde esta vez sí pudimos entrar, y a la Basílica Cisterna. Os lo cuento en la siguiente entrada.

La otra cara de Lloret de Mar

jun 17, 2014   //   by Sandra Moscoso   //   Cataluña, Costa Brava, España, Viajes  //  1 Comment

Lloret de Mar es una población de la Costa Brava de sobras conocida. Cada verano se reúnen miles de jóvenes (y no tan jóvenes) de todas partes de Europa para disfrutar de la variada y amplia oferta de ocio nocturno que ofrece la ciudad. Creo que todos los europeos que alguna vez han estado en España conocen Lloret de Mar. Pero Lloret tiene otra cara, más tranquila y de carácter más cultural, apta para aquellos que quieren disfrutar de una población con algunas de las mejores playas de la Costa Brava pero no les apetece pasarse las vacaciones de discoteca en discoteca. Y esta otra cara es la que hemos tenido la oportunidad de conocer, Cesc y yo, este pasado sábado. Invitados por la Oficina de Turismo de Lloret de Mar y la revista Descobrir, y aprovechando que este fin de semana se celebraba la IV Feria de los Americanos, nos hemos podido acercar al pasado indiano de esta villa.

Empezamos la visita por el cementerio, cuya construcción se debe a los indianos que regresaban a su población de origen y se hacían construir fastuosos panteones donde ser enterrados después de su muerte. De esta manera, aunque ellos ya no estuvieran, su huella quedaría para siempre.

Lloret de Mar

El cementerio de Lloret de Mar está estructurado en tres plantas. En la planta superior encontramos los panteones e hipogeos de las personas más ilustres y donde hay verdaderas obras de arte funerario. Aquellos que volvían a Lloret (la terminación “de Mar” fue añadida en los años sesenta, con el boom turístico) tras enriquecerse en América no escatimaban en gastos a la hora de encargar la que sería su casa para el más allá. Una curiosidad que nos contó la guía fue que en todas las estatuas que hay en el cementerio las personas que se ven no están muertas, están “esperando” la vida eterna. En el cementerio no hay muertos, sólo hay gente que espera.

Lloret de Mar
Este panteón es obra de Puig i Cadafalch, para que veáis el nivel que hay.

Lloret de Mar

En la imagen inferior vemos el panteón más alto del cementerio, actualmente propiedad del Ayuntamiento, que lo adquirió a los antiguos propietarios y que se emplea para enterrar a los lloretenses ilustres.

Lloret de Mar

En la segunda planta encontramos los panteones e hipogeos de personas igualmente de buena posición social pero no tan remarcable.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Una vez dejamos el cementerio nos dirigimos a Sant Pere del Bosc, un antiguo monasterio benedictino que actualmente alberga un hotel de lujo y que continúa en pie gracias a este señor, Nicolau Font, el conde de Jaruco, uno de los indianos más ilustres de Lloret de Mar.

Lloret de Mar

Situado en medio del bosque, a 5 km del casco urbano, es un reducto de paz en una población que en verano duplica sus habitantes. Con la desamortización de Mendizábal el monasterio de Sant Pere del Bosc, muy arraigado en la población de Lloret, corría el peligro de pasar a manos foráneas. Fue por ello que el entonces Alcalde de Lloret y primo de Nicolau Font le pidió que lo adquiriera. Cuando éste volvió definitivamente de Cuba encargó a Puig i Cadafalch las obras de reconstrucción del antiguo monasterio.

En el hotel pudimos disfrutar de un formidable desayuno, con vistas a la piscina de agua salada (en la que apetecía meterse) y a todo el bosque que rodea el edificio.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

También nos mostraron la capilla, que ocasionalmente acoge celebraciones de la familia Cabañas, herederos del conde y actuales propietarios del edificio. Decir que Nicolau Font está enterrado en la cripta que hay bajo la capilla, pero que no pudimos visitar.

Lloret de Mar

Después de la visita y la parada para coger fuerzas en Sant Pere del Bosc fuimos al que fue para mí el gran descubrimiento de esta visita a Lloret de Mar, los Jardines de Santa Clotilde. Fueron construidos por Rubió i Tudurí por encargo del Marqués de Roviralta, otro lloretense que se enriqueció en América, y que los dedicó a su primera esposa Clotilde Rocamora, que murió muy joven.

Lloret de Mar

Los jardines están en un lugar privilegiado, en lo alto de un acantilado y con vistas a la playa de Sa Boadella, una de las magníficas calas de la Costa Brava.

Lloret de Mar

Originalmente los jardines formaban parte de la residencia que el Marqués de Roviralta se hizo construir en este mismo terreno. La casa, que sigue existiendo, y los jardines son aún propiedad de los herederos del marqués pero la gestión de los jardines está cedida al Ayuntamiento. El precio de la entrada es de 5€ y en verano a veces se celebran conciertos.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Pasear por estos jardines es una verdadera delicia, y las vistas sobre el mar hacen que su belleza aumente, si es que ello es posible.

Lloret de Mar

La casa que vemos en la foto inferior es la de los herederos del marqués de Roviralta. El día que fuimos parecía que tenían una celebración familiar, a la que obviamente no nos invitaron.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Y así, paseando por los jardines, nos dio la hora de comer. Volvimos al núcleo de Lloret, donde pudimos disfrutar de un magnífico comida en la terraza del Hotel Marsol mientras escuchábamos cómo Lucrecia hacía sus ensayos para el concierto previsto para esa noche. Mientras comíamos el cielo se iba tapando, y desgraciadamente las visitas previstas para la tarde estuvieron un poco remojadas.

Por la tarde tocaba pasear por el casco antiguo de Lloret de Mar, donde pudimos ver dos de las casas de indianos que aún quedan en pie en la población, la de Nicolau Font (primera fotografía) y la de Agustín Cabanyes (segunda fotografía ). La primera actualmente es propiedad del Ayuntamiento, a la espera de destinarla a algún uso y en la segunda vive una heredera del Sr. Cabanyes.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Paseando también pudimos ver la Iglesia de Sant Romà y Capilla del Santísimo, edificio modernista de Bonaventura Conill, y las Escuelas Parroquiales.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Lloret de Mar

La última visita del día la hicimos a Can Garriga, otra casa indiana que acoge el Museo del Mar. A través de la exposición del museo podemos hacer un recorrido por la vida de los habitantes de Lloret cuando ésta era una villa marinera y cómo cambió con la vuelta a casa de aquellos que fueron a “hacer las Américas”.

Lloret de Mar

Acabamos la jornada tomando un daiquiri, la bebida que otro lloretense, Constantí Ribalaigua, hizo famosa desde su bar de La Habana, la Floridita.

Desde aquí quiero agradecer el trato recibido por parte de la Oficina de Turismo de Lloret de Mar, que hicieron que la visita fuera de lo más cómoda y agradable, y la oportunidad que nos han ofrecido de descubrir unos rincones maravillosos de esta conocidísima ciudad.

A parte de nosotros dos (podréis leer la crónica de Cesc en su página web), el resto de participantes en el blogtrip fueron:

David, de Equipatge de mà
Sussanna y Jordi, de Companys de viatge
Elisabet, de Donant un voltet
Daniel, de Destinos Actuales

“Los que vuelven con dinero son llamados americanos. Los que vuelven sin nada no tienen nombre. Los que no vuelven tampoco.”

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