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El Palacio Dolmabahçe, donde el tiempo se detuvo a las 9.05h

jul 11, 2014   //   by Sandra Moscoso   //   Turquía, Viajes  //  3 Comments

Palacio Dolmabahçe

Durante nuestro tercer día en Estambul visitamos el otro gran palacio que nos quedaba por ver en la ciudad y en el que invertimos toda la mañana: el Palacio Dolmabahçe. Está en la zona europea pero al otro lado del Bósforo, en la parte occidental de Estambul, frente a la zona del Sultanahmet. Nuestra guía no lo recomendaba demasiado por ser un palacio de estilo más europeo. Para llegar hasta allí deberéis coger la línea 1 del tranvía hasta Kabataş, que es la última parada, y después andar unos diez minutos. El palacio está a orillas del mar. Creo que lo he dicho en otra ocasión, pero el viaje en tranvía cuesta 3 liras turcas y tendréis que comprar la ficha que os da acceso al andén en unas cabinas que hay junto a cada parada. La entrada cuesta 30 liras turcas y ahora viene la parte mala de la visita: nosotros no hicimos cola, hicimos la madre de todas las colas. ¡Tres horas desde que llegamos al recinto hasta que conseguimos entrar dentro del palacio!

Palacio Dolmabahçe

Nada más llegar encontramos una cola para pasar por el detector de metales. Pasado éste, otra cola para comprar las entradas, donde la gente intenta colarse sin ningún tipo de miramiento. Y a diferencia de lo que ocurre en el Palacio Topkapi, aquí no hay cajeros automáticos, así que tendréis que esperar a que os toque vuestro turno en alguna de las ¡dos únicas! taquillas de que dispone el recinto. Y una vez superado todo esto encontramos otra cola, la última, que es para acceder al palacio propiamente dicho, donde, además, no se permiten hacer fotos (por eso todas las de esta entrada son de los jardines), es necesario entrar en grupo y con un guía (sólo inglés o turco) y os harán cubrir los zapatos. Sí sí, como lo leéis, os darán aquellas bolsas de papel para cubrir los zapatos que te dan en los hospitales ya que el interior del palacio es todo de moqueta.

Palacio Dolmabahçe
El palacio tiene acceso directo a su propio embarcadero. Los sultanes llegaban a él en barco.

Palacio Dolmabahçe

Llegados a este punto me preguntaréis, ¿vale la pena tomarse tantas molestias? Mi respuesta es que sí. El interior del palacio es impresionante. Y ahora vamos a dar unas pocas explicaciones sobre el mismo.

Fue mandado construir por Mehmet II y usado por los últimos sultanes otomanos como residencia imperial, cuando decidieron abandonar Topkapi por una residencia más al estilo europeo. El edificio tiene más de 280 habitaciones y destaca por la riqueza en su decoración, con muchos objetos procedentes de otros países europeos. En su interior podemos ver una enorme lámpara de cristal donada por la reina Victoria y una escalera también de cristal (la barandilla, se entiende). Es una pena que no nos dejaran hacer fotos, es realmente suntuoso.

Palacio Dolmabahçe

Después de que Mustafá Kemal “Atatürk” derrocara el sultanato y proclamara la República de Turquía, fijó aquí su residencia (no tenía mal gusto), y murió en ella el 10 de noviembre de 1938 a las 9.05 horas de la mañana, motivo por el cual absolutamente todos los relojes que hay en el interior del palacio están detenidos a esta hora. Se puede ver la habitación y la cama en la que falleció Atatürk, cubierta con una bandera de Turquía.

Palacio Dolmabahçe

Actualmente el Palacio Dolmabahçe sigue siendo residencia oficial y es propiedad del Ministerio de Defensa, aunque desconozco si vive alguien ahí (creo que no) o es como el Palacio Real de Madrid o el Palacio de Pedralbes de Barcelona, que se usa en ocasiones especiales. Hacer la visita con un guía tiene la ventaja de que te cuenta lo más destacado o importante de los salones por los que pasas, pero el inconveniente que tienes que hacer la visita al ritmo que te marca el grupo. Si además tienes la mala suerte de ir un día en el que está llenísimo, la mitad de las veces ni oyes las explicaciones del guía ni sabes de qué están hablando. Y en ese aspecto la visita fue un poco caótica. Echamos mucho de menos la organización alemana a la hora de organizar visitas a sus castillos.

Palacio Dolmabahçe

La decepción del día me la llevé al no poder visitar el harén, que todavía ahora no sé por qué estaba cerrado, ya que preguntamos a un señor que había allí pero no nos entendimos (su inglés y el mío eran incompatibles).

Palacio Dolmabahçe

No es posible pasear por los jardines sin comprar entrada, así que si no estáis dispuestos a hacer cola para visitar el interior del palacio, no hace falta que os acerquéis hasta allí. Aunque repito, a pesar de ser un palacio de estilo europeo, el enésimo inspirado en Versalles, vale la pena su visita. Con tanta inspiración, el día que por fin consiga visitar el original igual me llevo una desilusión.

Palacio Dolmabahçe

Palacio Dolmabahçe

Palacio Dolmabahçe

Tras la visita fuimos paseando por la orilla del Bósforo, de vuelta a la parada del tranvía, y pudimos degustar otra vez un delicioso bocadillo de caballa en un puesto ambulante. Si vais a Estambul hay tres cosas que no os podéis perder: visitar Santa Sofía, comeros un bocadillo de caballa… y la tercera os la cuento en la siguiente entrada.

La Mezquita Azul impresiona

jul 2, 2014   //   by Sandra Moscoso   //   Turquía, Viajes  //  No Comments

Estambul

Estaba relatando nuestro segundo día en Estambul, el primero completo, y me había quedado con la visita al Palacio Topkapi, que nos ocupó toda la mañana. Al salir nos dirigimos a la Mezquita de Sultan Ahmet, o Mezquita Azul, a ver si aprovechando la hora de comer podíamos entrar sin tener que hacer demasiada cola. Y tuvimos suerte, ni era la hora del rezo ni había demasiada gente.

La Mezquita Azul se encuentra en la plaza de Sultanahmet, justo enfrente de Santa Sofía y mirándose una a la otra, como haciendo una competición por ver qué edificio es más bello. Yo no sabría por cuál decidirme. El acceso para turistas está por la parte de atrás del templo. Tenemos que cruzar el patio interior y acceder por una puerta lateral. No sufráis, está perfectamente señalizado.

Cuando llegamos encontramos un maniquí con estas pintas avisándonos, a las mujeres, que debemos ser decorosas con nuestro vestuario. Si no lleváis pañuelo o consideran que enseñáis demasiado las piernas (y esto también vale para los pantalones demasiado ceñidos) a la entrada os proporcionarán algo con lo que cubriros.

Estambul

La entrada es gratuita y tampoco revisan las bolsas, simplemente vigilan que el vestuario sea el adecuado y que os quitáis los zapatos. Y ahora sí, pudimos acceder al interior de la Mezquita Azul. Impresionante.

Estambul

Fue construida entre 1609 y 1616 por orden del Sultán Ahmet I (de ahí su nombre), y es la única que tiene seis minaretes, lo cual provocó no poca polémica ya que se decía que pretendía rivalizar con la Meca. El interior está recubierto por más de 20.000 azulejos de Iznik en los que predomina el color azul.

Estambul

Aunque entramos en hora que supuestamente no era de rezo, sí que había hombres rezando.

Estambul

En la foto inferior vemos el punto a partir del cual los turistas no pueden pasar, aunque como en todos lados, siempre hay gente que parece no entender lo que dice en los carteles (y eso que están escritos en varios idiomas).

Estambul

No debemos olvidar que estamos entrando en un templo sagrado y por tanto debemos respetar sus normas. Si no nos gustan, somos libres de no acceder y deleitarnos con la contemplación del edificio por fuera, que es igualmente majestuoso.

Estambul

Estambul

Al salir de aquí nos dirigimos a otro punto igualmente turístico y que, a poco que podáis, os recomiendo que no os perdáis: Yerebatan Sarnici, la Basílica Cisterna. El precio de la entrada es de 10 liras turcas y está a dos minutos de Santa Sofia y la Mezquita Azul, así que podéis aprovechar el mismo día para hacer las dos (o las tres) visitas.

Estambul

Se trata de un antiguo depósito de agua mandado construir por Constantino y formada por 336 columnas divididas en 12 filas. La calma que se respira en su interior y la iluminación hacen de esta una visita muy agradable y sorprendente.

Estambul

Estambul

Estambul

Aunque sin duda lo que más llama la atención de los visitantes son estas dos cabezas de Medusa, situadas en la base de columnas, y que demuestran que cualquier material era bueno para la construcción de la cisterna.

Estambul

Estambul

Ahora sí, nos habíamos ganado una pasada por el hotel y descansar un poco antes de volver a salir, a la hora en la que para mí Estambul se vuelve mágica: el anochecer. Y es que cuando se pone el sol y los edificios se empiezan a iluminar, la ciudad adquiere otro cariz.

Estambul
En esta foto podemos ver la Torre Gálata imponiéndose por encima de los tejados cuando empieza a oscurecer.

La zona de embarcaderos alrededor del Puente de Gálata se llena de vida, de propios y ajenos paseando, contemplando la otra orilla o buscando un lugar donde cenar en los incontables restaurantes que se alojan a ambos lados del puente.

Estambul
Aquí podemos ver Yeni Camii, la Mezquita Nueva.

Estambul
Y aquí el Palacio Topkapi iluminado.

Y por último otra de las imágenes típicas de Estambul, los pescadores que se amontonan a lo largo del Puente de Gálata, pescando todavía no sé exactamente qué.

Estambul

Como podéis ver, en un día completo y bien aprovechado pudimos visitar algunos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.

En el corazón de la corte otomana: el Palacio Topkapi

jun 23, 2014   //   by Sandra Moscoso   //   Turquía, Viajes  //  2 Comments

Si el día anterior lo terminamos cerca del Palacio Topkapi es ahí precisamente donde queríamos empezar nuestro segundo día de visita en Estambul. Las visitas del segundo día las dividiré en dos entradas, pues tengo tantas fotos (y las que he descartado) que me quedaría una entrada larguísima.

Estambul

Nuestra intención era acercarnos al Palacio Topkapi a primera hora de la mañana porque nos habían dicho que las colas que se formaban eran bastante considerables. Y he dicho era porque no acabó siendo así…¡nos equivocamos de cola! Accedimos al recinto del Palacio por una entrada cercana a los Jardines Gülhane y en la primera cola que vimos nos pusimos. Tras más de media hora de plantón y sin haber avanzado demasiado se me ocurrió acercarme a las taquillas a chafardear y descubrí, asombrada, que estábamos haciendo cola para los Museos Arqueológicos (a los que no fuimos). ¡Menudo chasco! Desde ese momento cada vez que íbamos a algún sitio uno de los dos se aseguraba que estábamos en la cola correcta.

Estambul

Preguntamos a un guardia de seguridad, que nos confirmó que para acceder al Palacio Topkapi debíamos seguir una calle para arriba que nos llevaría hasta la entrada. Cuando llegamos allí pudimos comprobar, desolados, que la cola era larguísima. Pensar que habíamos perdido un tiempo precioso nos dio mucha rabia, pues habíamos llegado bastante pronto y en todo ese tiempo hubiéramos podido avanzar bastante, pero el plan del día era Topkapi y si nos íbamos nos desmontaba un poco la planificación, así que nos resignamos y nos pusimos a hacer cola, otra vez.

La entrada al palacio cuesta 30 liras turcas y otras 15 más si se quiere visitar el harén. Las entradas para el harén se pueden adquirir una vez dentro del palacio. Aquí debo avisaros de que, a parte de las taquillas, para la venta de las entrada hay unos cajeros automáticos, cuyo uso es muy fácil, y en los cuales con la tarjeta de crédito podréis adquirir las entradas para el Palacio (no el harén). Cuando lleguéis os recomiendo que echéis un vistazo a estos cajeros ya que la cola suele ser mucho más corta.

Estambul

Ahora sí, por fin conseguimos entrar. También debo advertiros que no me dejaron entrar con el trípode y tuve que dejarlo en los puestos de seguridad de la entrada (porque tendréis que pasar por un puesto de seguridad como el de los aeropuertos). Supongo que es para que la gente no plante el trípode en medio de alguna sala y entorpezca las visitas, porque dejaban entrar otro tipo de objetos “contundentes” como paragüas o bastones.

Estambul

El Palacio Topkapi fue la residencia imperial desde el reinado del sultán Mehmet II (1451-1481) hasta el de Mahmut II (1808-1839), tras el cual los sultanes trasladaron su residencia al Palacio Dolmabahçe. El recinto, porque más que un palacio es un recinto, está estructurado en cuatro patios alrededor de los cuales se encuentran las diferentes estancias que ocupaba el sultán y su corte, tanto los edificios públicos como sus habitacions privadas. El primer patio es donde están las taquillas y se hace la cola de entrada, el segundo patio era el escenario de las ceremonias públicas, el tercer patio era el centro de la zona privada y el cuarto patio era de uso exclusivo del sultán.

Estambul
Las vistas sobre el Bósforo desde los jardines del palacio son espectaculares.

En el tercer patio se encuentra el Tesoro, unas estancias que acogen una de las mejores colecciones de objetos de lujo del mundo. Pero la cola para acceder al Tesoro era la de la foto inferior, así que a pesar de perdernos una de las partes más importantes del palacio, decidimos no entrar.

Estambul

Al resto de pavellones se podía acceder fácilmente, sin hacer colas, y pudimos contemplar unas magníficas estancias al más puro estilo de “Las mil y una noches”.

Estambul

Estambul

Estambul

Como podéis ver por las fotos la cantidad de gente que había en el recinto era algo serio, yo creo que todos los turistas de Estambul estaban aquel día en el Topkapi.

Estambul

Este que veis en la foto inferior es el Quiosco de Bagdad, erigido para conmemorar la toma de la ciudad de Bagdad por el sultán Murat IV.

Estambul

Estambul

Estambul

Estambul

Por último visitamos el harén, seguramente la parte que más curiosidad nos despierta. Como he dicho antes la entrada se compra a parte, cuesta 15 liras turcas y la taquilla está junto a la puerta de acceso.

Estambul

Quizás porque era la parte que más ganas tenía de ver fue la que me decepcionó. Ya sé que los harenes están construidos “de cara hacia dentro” pero esperaba encontrar unas habitaciones más lujosas alrededor de un magnífico patio, teniendo en cuenta que era el lugar destinado a alojar las mujeres del sultán, incluída su madre. Por el contrario, sólo vimos habitaciones algunas muy pequeñas y un patio bastante feo.

Estambul

Estambul

Estambul

Estambul

Este es el patio alrededor del cual se organiza el harén. Como podéis ver no tiene nada del otro mundo.

Estambul

Con esto terminamos nuestra visita al Palacio Topkapi. Después de aquí fuimos a la Mezquita Azul, donde esta vez sí pudimos entrar, y a la Basílica Cisterna. Os lo cuento en la siguiente entrada.

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