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La otra cara de Lloret de Mar

jun 17, 2014   //   by Sandra   //   Cataluña, Costa Brava, España, Viajes  //  1 Comment

Lloret de Mar es una población de la Costa Brava de sobras conocida. Cada verano se reúnen miles de jóvenes (y no tan jóvenes) de todas partes de Europa para disfrutar de la variada y amplia oferta de ocio nocturno que ofrece la ciudad. Creo que todos los europeos que alguna vez han estado en España conocen Lloret de Mar. Pero Lloret tiene otra cara, más tranquila y de carácter más cultural, apta para aquellos que quieren disfrutar de una población con algunas de las mejores playas de la Costa Brava pero no les apetece pasarse las vacaciones de discoteca en discoteca. Y esta otra cara es la que hemos tenido la oportunidad de conocer, Cesc y yo, este pasado sábado. Invitados por la Oficina de Turismo de Lloret de Mar y la revista Descobrir, y aprovechando que este fin de semana se celebraba la IV Feria de los Americanos, nos hemos podido acercar al pasado indiano de esta villa.

Empezamos la visita por el cementerio, cuya construcción se debe a los indianos que regresaban a su población de origen y se hacían construir fastuosos panteones donde ser enterrados después de su muerte. De esta manera, aunque ellos ya no estuvieran, su huella quedaría para siempre.

Lloret de Mar

El cementerio de Lloret de Mar está estructurado en tres plantas. En la planta superior encontramos los panteones e hipogeos de las personas más ilustres y donde hay verdaderas obras de arte funerario. Aquellos que volvían a Lloret (la terminación “de Mar” fue añadida en los años sesenta, con el boom turístico) tras enriquecerse en América no escatimaban en gastos a la hora de encargar la que sería su casa para el más allá. Una curiosidad que nos contó la guía fue que en todas las estatuas que hay en el cementerio las personas que se ven no están muertas, están “esperando” la vida eterna. En el cementerio no hay muertos, sólo hay gente que espera.

Lloret de Mar
Este panteón es obra de Puig i Cadafalch, para que veáis el nivel que hay.

Lloret de Mar

En la imagen inferior vemos el panteón más alto del cementerio, actualmente propiedad del Ayuntamiento, que lo adquirió a los antiguos propietarios y que se emplea para enterrar a los lloretenses ilustres.

Lloret de Mar

En la segunda planta encontramos los panteones e hipogeos de personas igualmente de buena posición social pero no tan remarcable.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Una vez dejamos el cementerio nos dirigimos a Sant Pere del Bosc, un antiguo monasterio benedictino que actualmente alberga un hotel de lujo y que continúa en pie gracias a este señor, Nicolau Font, el conde de Jaruco, uno de los indianos más ilustres de Lloret de Mar.

Lloret de Mar

Situado en medio del bosque, a 5 km del casco urbano, es un reducto de paz en una población que en verano duplica sus habitantes. Con la desamortización de Mendizábal el monasterio de Sant Pere del Bosc, muy arraigado en la población de Lloret, corría el peligro de pasar a manos foráneas. Fue por ello que el entonces Alcalde de Lloret y primo de Nicolau Font le pidió que lo adquiriera. Cuando éste volvió definitivamente de Cuba encargó a Puig i Cadafalch las obras de reconstrucción del antiguo monasterio.

En el hotel pudimos disfrutar de un formidable desayuno, con vistas a la piscina de agua salada (en la que apetecía meterse) y a todo el bosque que rodea el edificio.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

También nos mostraron la capilla, que ocasionalmente acoge celebraciones de la familia Cabañas, herederos del conde y actuales propietarios del edificio. Decir que Nicolau Font está enterrado en la cripta que hay bajo la capilla, pero que no pudimos visitar.

Lloret de Mar

Después de la visita y la parada para coger fuerzas en Sant Pere del Bosc fuimos al que fue para mí el gran descubrimiento de esta visita a Lloret de Mar, los Jardines de Santa Clotilde. Fueron construidos por Rubió i Tudurí por encargo del Marqués de Roviralta, otro lloretense que se enriqueció en América, y que los dedicó a su primera esposa Clotilde Rocamora, que murió muy joven.

Lloret de Mar

Los jardines están en un lugar privilegiado, en lo alto de un acantilado y con vistas a la playa de Sa Boadella, una de las magníficas calas de la Costa Brava.

Lloret de Mar

Originalmente los jardines formaban parte de la residencia que el Marqués de Roviralta se hizo construir en este mismo terreno. La casa, que sigue existiendo, y los jardines son aún propiedad de los herederos del marqués pero la gestión de los jardines está cedida al Ayuntamiento. El precio de la entrada es de 5€ y en verano a veces se celebran conciertos.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Pasear por estos jardines es una verdadera delicia, y las vistas sobre el mar hacen que su belleza aumente, si es que ello es posible.

Lloret de Mar

La casa que vemos en la foto inferior es la de los herederos del marqués de Roviralta. El día que fuimos parecía que tenían una celebración familiar, a la que obviamente no nos invitaron.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Y así, paseando por los jardines, nos dio la hora de comer. Volvimos al núcleo de Lloret, donde pudimos disfrutar de un magnífico comida en la terraza del Hotel Marsol mientras escuchábamos cómo Lucrecia hacía sus ensayos para el concierto previsto para esa noche. Mientras comíamos el cielo se iba tapando, y desgraciadamente las visitas previstas para la tarde estuvieron un poco remojadas.

Por la tarde tocaba pasear por el casco antiguo de Lloret de Mar, donde pudimos ver dos de las casas de indianos que aún quedan en pie en la población, la de Nicolau Font (primera fotografía) y la de Agustín Cabanyes (segunda fotografía ). La primera actualmente es propiedad del Ayuntamiento, a la espera de destinarla a algún uso y en la segunda vive una heredera del Sr. Cabanyes.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Paseando también pudimos ver la Iglesia de Sant Romà y Capilla del Santísimo, edificio modernista de Bonaventura Conill, y las Escuelas Parroquiales.

Lloret de Mar

Lloret de Mar

Lloret de Mar

La última visita del día la hicimos a Can Garriga, otra casa indiana que acoge el Museo del Mar. A través de la exposición del museo podemos hacer un recorrido por la vida de los habitantes de Lloret cuando ésta era una villa marinera y cómo cambió con la vuelta a casa de aquellos que fueron a “hacer las Américas”.

Lloret de Mar

Acabamos la jornada tomando un daiquiri, la bebida que otro lloretense, Constantí Ribalaigua, hizo famosa desde su bar de La Habana, la Floridita.

Desde aquí quiero agradecer el trato recibido por parte de la Oficina de Turismo de Lloret de Mar, que hicieron que la visita fuera de lo más cómoda y agradable, y la oportunidad que nos han ofrecido de descubrir unos rincones maravillosos de esta conocidísima ciudad.

A parte de nosotros dos (podréis leer la crónica de Cesc en su página web), el resto de participantes en el blogtrip fueron:

David, de Equipatge de mà
Sussanna y Jordi, de Companys de viatge
Elisabet, de Donant un voltet
Daniel, de Destinos Actuales

“Los que vuelven con dinero son llamados americanos. Los que vuelven sin nada no tienen nombre. Los que no vuelven tampoco.”

Por la puerta grande: Santa Sofía

may 29, 2014   //   by Sandra   //   Turquía, Viajes  //  4 Comments

Cuando comentamos que en Semana Santa iríamos cinco días a Estambul mucha gente nos dijo que era muy poco, que no tendríamos tiempo de ver la ciudad. Pero esos eran los días de los que disponíamos, así que nosotros nos fuimos dispuestos a ver todo lo que pudiéramos pero sin agobiarnos por si nos quedaban cosas en el tintero. Nos íbamos de vacaciones, no a un juego de pistas. Está claro que no vimos toda la ciudad, ni de lejos, pero sí que pudimos ver todo aquello que nos habíamos propuesto, a buen ritmo pero sin sacar el hígado por la boca y permitiéndonos el lujo de pasar cada tarde por el hotel a descansar un ratito antes de ir a cenar. Así que estructuraré las entradas en función de lo que hicimos cada día, por si a alguien le puede servir de pista para una visita de cinco días a Estambul.

Estambul

Estambul

A pesar de coger el avión a horas intempestivas perdimos toda la mañana entre el vuelo y el traslado al hotel. Después de comer, y como el hotel estaba muy cerca de Santa Sofía, decidimos acercarnos a echar un primer vistazo, queríamos ver de cerca uno de los monumentos por el cual habíamos ido a Estambul. La cola de entrada no era excesiva (comparada con la de otros lugares era de risa), y como que por algún sitio había que empezar, decidimos entrar. La entrada cuesta 30 liras turcas, aunque existe la posibilidad de obtener una Museum Pass que incluye alguno de los puntos de más interés turístico de la ciudad. Y nada más cruzar la puerta no exagero si digo que estuve un minuto entero con los ojos como platos y diciendo “uala!!”. ¡¡Pero es que es impresionante!! No sé si las fotos le harán justicia, me temo que no.

Estambul

Estambul

No os voy a contar nada sobre la construcción de Santa Sofía, para eso os pongo el enlace a la Wikipedia que lo explica muy bien. Tan solo os diré que me encantó, y que si algún día, por casualidades de la vida pasáis sólo unas horas en Estambul y tenéis que escoger un solo monumento, id a Santa Sofía de cabeza. Es cierto que hay mezquitas espectaculares, pero también es cierto que las encontraréis en otros países árabes. En cambio, esta joya de la arquitectura es única.

Estambul

Estambul

Como ya viene siendo habitual en nuestros viajes, un andamio me estropeó la foto, qué le vamos a hacer.

Estambul

Estambul

Esta es una foto de la antigua basílica por fuera, desde la Plaza Sultanahmet.

Estambul

Y si la belleza del interior de Santa Sofía nos deja con la boca abierta, su vecina de enfrente no se queda atrás. Al otro lado de la plaza encontramos la imponente Mezquita de Sultanahmet, la Mezquita Azul.

Estambul

Después de salir de Santa Sofía y aprovechando que están una frente a la otra, decidimos visitar la Mezquita Azul. La visita a las mezquitas es gratuíta, tan sólo hay que tener en cuenta que no coincida con horario de rezo y cumplir con unas sencillas normas de vestuario. No se permite el acceso con zapatos (a la entrada os darán una bolsa donde podréis guardarlos), las mujeres debemos cubrirnos la cabeza y se deber vestir de manera decorosa, es decir, nada de pantalones cortos y camisetas de tirantes. Pero no conseguimos entrar, coincidió que era justo la hora de la oración y el acceso a los turistas estaba cerrado, así que nos limitamos a dar una vuelta por fuera.

En la foto inferior vemos como un hombre hace sus abluciones antes de entrar a rezar.
Estambul

Estambul

Estambul

Después de esto paseamos un rato por el Hipódromo, que está justo detrás de la Mezquita Azul, y que en su día acogía las carreras que se celebraban en la ciudad y llegó a ser el centro de la vida pública de la misma, el lugar donde los emperadores hacían sus apariciones y escenario de importantes acontecimientos. Hoy día es una plaza por la que pasear.

Estambul

Estambul

Estambul

Aquel día decidimos no visitar nada más, estábamos cansados por el madrugón y nos apetecía recogernos pronto, así que volvimos al hotel cruzando el Parque de Gülhane, unos jardines que en su día formaron parte del Palacio Topkapi y que hoy en día son un lugar al que los ciudadanos de Estambul van a pasear y a tomar el aire.

Estambul

Estambul

Estambul

Estambul

Para ser nuestro primer día no había estado nada mal.

Estambul: datos prácticos

abr 30, 2014   //   by Sandra   //   Turquía, Viajes  //  2 Comments

Esta Semana Santa pasada decidimos hacer otra de nuestras escapadas, a una ciudad que tanto Cesc como yo le teníamos muchas ganas desde hace tiempo, supongo que atraídos por el misterio y el exotismo que nos evoca aquello que nos es desconocido: pusimos rumbo a Estambul.

Influenciada yo por Kenizé Mourad y su De parte de la princesa muerta y él por Orhan Pamuk y su Cevdet Bey e hijos, nos adentramos en las calles de la que fue primero Bizancio y después Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente y del Imperio Otomano y hoy día la mayor ciudad de Turquía y la más poblada de Europa.

En las siguientes entradas os mostraré de manera más detallada qué vimos en los cinco días que duró nuestra estancia en la ciudad, ahora empiezo con unos cuantos datos prácticos.

Estambul
La Mezquita Azul

Cómo llegar
Nosotros llegamos en avión, supongo que como casi todo el mundo, en un vuelo de Turkish Airlines procedente de Barcelona, en el que no coincidimos ni con Messi ni con Kobe Bryant.

Y aquí quiero mencionar un servicio a tener en cuenta, no a nuestra llegada al aeropuerto de Estambul sinó en El Prat, antes de partir, que es el parking de larga estancia. Si os pasa como a nosotros, que no vivimos en Barcelona capital y además nuestro vuelo salía a horas indecentes, el transporte al aeropuerto a veces puede ser complicado, abusando siempre de la generosidad de padres y/o hermanos para que nos lleven a coger el avión. Buscando opciones de cómo llegar al aeropuerto a las cuatro de la madrugada dimos con esta posibilidad, el servicio de aparcamiento de larga estancia que ofrece el aeropuerto del Prat. Por 35€ pudimos dejar aparcado nuestro coche en el aeropuerto los 5 días que duró nuestro viaje, facilitándonos así tanto la ida como la posterior vuelta, que también era a horas indecentes (es lo que tiene buscar vuelos baratos, que vuelas a horas intempestivas).

Nosotros llegamos al aeropuerto Atatürk, el más cercano a la ciudad. En nuestro caso el hotel nos ofreció un servicio de recogida gratuito, que obviamente aprovechamos, pero si no tenéis esta suerte debéis saber que la línea M1 del metro de Estambul llega hasta el aeropuerto. Lo más normal es que para acercaros a vuestro hotel tengáis que hacer trasbordo a la línea de tranvía, que es la que circula por el centro de la ciudad. En ese caso deberéis bajar del metro en la parada de Zeytinburnu y de aquí coger la línea T1, que es el tranvía que nos lleva a la zona de Sultanahmet y Sirkeci.

Estambul
Interior de Santa Sofía

Dónde alojarse
El tranvía en Estambul funciona a la perfección, es rápido y económico (aunque llenísimo de gente), pero mi recomendación es que os alojéis lo más cerca posible de Sultanahmet y así podréis ir a cualquier parte andando (de la zona turística, se entiende). Los alrededores de Santa Sofía y el Palacio Topkapi están llenos de hoteles. Nosotros nos alojamos en el Maywood Hotel, pegado a la estación de trenes de Sirkeci y a cinco minutos andando de Santa Sofía, en una dirección, y del puente Gálata en la otra. Os lo recomiendo completamente.

Estambul
Interior del Palacio Topkapi

Dónde comer
En la calle, sin duda. Disfrutad de los puestos callejeros. No os podéis perder los bocadillos de caballa que hacen bajo el puente Gálata al anochecer. Por 6 liras turcas (2€ al cambio) pudimos comer uno de los bocadillos más deliciosos que he probado jamás. El puente Gálata está lleno de restaurantes, por los dos lados, de punta a punta, para todos los gustos y bolsillos.

Estambul
Preparando un bocadillo de caballa

Qué ver
Estambul es una ciudad grande, muy grande, y somos conscientes de que nos dejamos montones de cosas por visitar, pero en sólo cinco días fuimos a lo más turístico: Santa Sofía, la Mezquita Azul, Palacio Topkapi, Basílica Cisterna, Palacio Dolmabahçe, Gran Bazar, etc. Pero para mi gusto lo mejor del viaje ha sido, y que yo os recomendaría no perderos: estar en la plaza Sultanahmet a la puesta de sol y escuchar la llamada a la oración desde la Mezquita Azul, coger un ferry para cruzar a Asia y ver la puesta de sol desde Uskudar, y alguna de las mezquitas menos concurridas, como Yeni Camii o Süleymaniye Camii.

Estambul
Interior de la Mezquita Azul

Estambul
Puesto en el Bazar de las Especias

El balance general del viaje ha sido positivo, hemos visto cosas que nos han dejado con la boca abierta y hemos podido aproximarnos un poco a la cultura islámica, pero el hecho de que estuviera abarrotado de gente (3 horas para entrar al Palacio Dolmabahçe y 2 horas para asomarnos a la Torre Gálata), que apenas pudiéramos andar por la calle y que nos asaltaran en la puerta de todos los restaurantes por los que pasábamos han hecho que no pudiéramos disfrutar de la ciudad como nos hubiera gustado.

Estambul
Cola en el Palacio Dolmabahçe

En las siguientes entradas os cuento con detalle cómo ha sido nuestra visita.

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