Pointe du Raz

Pointe du Raz es el Finisterre de los franceses, la parte más occidental del país (que no de Europa), y está en Bretaña, así que aprovechamos nuestra ruta por aquella región francesa para ir a visitarlo.

DSC_0084

Mi primera impresión fue de decepción. Recuerdo que cuando estuve en Finisterre apenas había nada, mucha gente, eso sí, pero a parte del faro casi nada más. De eso hace ocho años, así que desconozco si en todo este tiempo ha cambiado. En cambio nada más llegar a Pointe du Raz nos econtramos un aparcamiento grandísimo, lleno de coches y autocaravanas, donde nos cobran 6€ (si no recuerdo mal) para poder dejar el coche.

DSC_0088

Y una vez dejamos el coche lo que vemos es un edificio lleno de tiendas de souvenirs y bares. Vaya, que de fin del mundo nada de nada, al menos cuando llegamos. Tenemos que empezar a andar unos cuantos metros por el sendero que nos llevará al mismo borde del mar para tener la sensación de que estamos en el confín de la tierra.

DSC_0092

Superada la decepción inicial, y a medida que nos alejamos de la zona de bares y aparcamiento, tenemos cada vez más la impresión de que estamos en un lugar remoto y apartado (a excepción de la cantidad de turistas, normal en pleno mes de agosto). Acantilados altísimos y el mar rompiendo contra ellos nos recuerdan que estamos muy cerca de los dominios de Neptuno.

DSC_0097

DSC_0100

DSC_0134

En ningún momento podremos salirnos del sendero marcado, para preservar la vegetación.

DSC_0101

DSC_0106

DSC_0110

Al final del sendero llegamos a una zona de rocas, que es la constituye propiamente el punto más occidental del país. Ante nosotros agua y más agua, hasta el infinito.

DSC_0113

DSC_0122

Una estatua de la Virgen nos recuerda a todos náufragos que perdieron su barco, y quizás su vida, en las escarpadas costas de Bretaña.

DSC_0112

El camino de ida y vuelta nos llevó una hora, aproximadamente. Una vez visto el paisaje y paseado por allí poco más hay que hacer, a no ser que queráis comer en alguno de los restaurantes del principio. Cuando hayáis pisado el “confín de la tierra” ya podéis volver a alguna de las ciudades de Bretaña, que constituyen el verdadero atractivo de la región. Nosotros fuimos hacia Quimper, otra ciudad preciosa, como todas las que estábamos viendo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.